Una bonita tarde de verano paseábamos mi novio, mi hermana y yo por lo que alguna vez fue el malecón de Puerto Vallarta, cuando al pasar por los ya famosos puestos de comida que solían colocarse a un costado del museo naval, con algo de hambre y prisa no nos detuvimos mucho tiempo, sin embargo nos fue suficiente para percatarnos de los deliciosos tamales oxaqueños que se encontraban en el puesto vecina al que estuvimos consumiendo.
Lo único que pudimos decir al respecto fue HAZME EL CHINGADO FAVOR!
